En el San Rafael antiguo muchos enólogos desarrollaron su labor, pero reconocido por todos sus contemporáneos, Ugo Pilati fue el mejor de todos.
Nació en 1888 en San Pietro di Barbosa, Véneto, provincia de Treviso, Italia. Estudió enología en la Escuela de Conegliano, donde recibió el título de Enólogo (NdeR: era Ugo, sin h).
En 1908 viajó a la Argentina con su esposa Italia Marchi, su madre Teresa vda. de Pilati y sus hermanos Minervino, Elsa y Silvio. Fue por invitación de un amigo de la familia, Carlos Sardi.
Había estudiado, al igual que su hermano Minervino, en el famoso Colegio italiano de Conegliano, donde recibió el título que luego vendría a ejercer en San Rafael.
El llamado de la guerra
Trabajó en San Rafael hasta 1914, cuando recibió el aviso del Gobierno Italiano de presentarse como Oficial de reserva en la guerra del '14. Inmediatamente decidió el viaje y con él viajó su esposa y sus tres pequeños hijos: Silvia, Mercedes y Hugo.
Al término de la guerra la familia estaba dispuesta a regresar a San Rafael, pero su esposa enfermó y al poco tiempo falleció. Ugo quedó desconsolado, pero reunió a sus hijos y regresó a la Argentina.
Al llegar a San Rafael con sus tres hijos, lo esperaban su madre y sus hermanos Minervino y Silvio. Extrañado de que no estuviera su hermana Elsa, preguntó por ella y le comentaron que se había casado con don Valentín Bianchi, italiano, que era el contador de Carlos Sardi.
Los datos biográficos que expongo fueron extraídos del libro de su sobrino Alcides "Niño" Bianchi: "Ugo Pilati: Capitán de Artillería".
A poco de llegar, lo visitó Carlos Jensen, quien le ofreció que fuera enólogo de su bodega y le prestó una casa, adonde se fue a vivir con su madre y sus tres hijos.
Jensen sabía que había estudiado en la Escuela de Conegliano, en ese entonces, la mejor escuela italiana de Enología, y se apresuró a contratarlo.
"Con él tengo la plena seguridad de mis vinos", decía. Las elaboraciones de la bodega eran muy buenas, sus vinos tenían buena aceptación en el mercado y las ventas iban en aumento.
En la casa donde vivía, Ugo instaló un aparato de radio RCA Víctor, primer receptor de su tipo en San Rafael, lo que permitió a la familia escuchar noticias y música de Buenos Aires.
Lamentablemente e inesperadamente Carlos Jensen murió y Ugo continuó trabajando la bodega hasta que llegaron los herederos, sobrinos de Jensen y su esposa, quienes tomaron la decisión de vender todo, en total acuerdo con su dueña. Ugo recibió la triste noticia de los herederos de la bodega, quienes indemnizaron a todos los empleados y regresaron a Bélgica.
Mientras, había crecido una profunda amistad entre Ugo y su cuñado Valentín y decidieron formar una sociedad.
Fueron a ver una finca en Colonia Bombal que estaba en venta. En ella había un viñedo de uvas finas de buena calidad y decidieron comprarla. Luego adquirieron otro viñedo en Tabanera, de uvas especiales. Según decía Ugo, podrían en pocos años tener una venta de vinos finos.
Pilati continuó a cargo de los viñedos con un contratista. Bianchi vendía las uvas en Buenos Aires a italianos que elaboraban sus propios vinos caseros.
Como la sociedad funcionaba muy bien, Ugo le propuso a Valentín instalar una pequeña bodega de vinos finos. Para hacerlo solicitaron un préstamo bancario y en 1927 iniciaron la construcción de la bodega: "El Chiche", bajo la dirección de Piiati.
Habían hecho construir un sótano para albergar las vasijas de roble, porque así podían conservar los vinos a una temperatura estable. Estuvo ubicada en las calles Ortiz de Rosas y Comandante Torres, en el mismo sitio donde hoy se encuentra la firma Valentín Bianchi S. A.
Trajeron los toneles óvalo de roble de Italia. La primera elaboración fue en marzo de 1928 bajo la firma Bianchi y Pilad SRL
Al principio vendían el vino en damajuanas o en pequeñas bordalesas, que repartía Valentín con su camión Internacional. Trataba de reservar el barbera para empezar a embotellarlo como vino fino.
Cuando se produjo el terremoto, en mayo de 1929, se redujo mucho la venta y eso resintió la situación económica de la bodega, comenzaron a embotellar en botellas de 3/4 y medio litro para los restaurantes.
La crisis del año 30 afectó las ventas y creó una difícil situación a la sociedad, por lo que decidieron separarse y Ugo volvió a trabajar de enólogo, sin dejar de controlar semanalmente los vinos de la bodeguita. Valentín estuvo dispuesto a continuar solo.
Había adquirido una moto de gran tamaño con la que viajó a Malargüe, cuando el camino era sólo una huella.
Ugo fue contratado por la bodega Franco-Argentina para que fuera a trabajar con ellos como enólogo. Fue enólogo de la Bodega Balbi y también agente consular de Italia. Participó en la creación del Club Andino El Pehuenche.
Era un hombre muy emprendedor y nada lo detenía, esta vida de enólogo, deportista y aventurero la desarrolló hasta su muerte, acaecida en San Rafael el día 16 de noviembre de 1966, cuando tenía 78 años.
Fuente: Diario UNO Textos: María Elenza Izuel




